Recordemos el juicio llamado Scopes Monkey de 1925 para tomar como precedente la anti-ciencia que está esparciendo el Partido Republicano actual. La cuestión en ese entonces era si se enseñaba la obra de Darwin sobre la evolución de las especies en las escuelas. Hoy en día, el tema es el calentamiento global. En esa epoca, como ahora, un gran número de políticos se aprovecharon de la cultura popular religiosa que rechazaba a la ciencia como la base para las decisiones públicas o personales. El fiscal a cargo de procesar al profesor de secundaria John Scopes, el señor William Jennings Bryan, se jactó de que la interpretación literal de la Biblia probaba las falsedades del conocimiento científico. Esto resonó con grandes masas de gente común, a los que H.L. Mencken y la prensa liberal llamaron "yokels" y "morons" (ignorantes y estúpidos).
Resulta que los yokels y los morons ganaron, por lo menos durante una generación. Scopes fue declarado culpable de violar la ley de Tennessee que prohibía la enseñanza de la evolución y su convicción (aunque más tarde la sentencia se revoco por un tecnicismo) estimulo al movimiento anti-evolución por años. Los políticos sin pensarlo se aprovecharon. Decenas de resoluciones fueron introducidas en las legislaturas estatales y los consejos escolares de todo el país, retrasando la enseñanza de la evolución durante décadas hasta que la lógica y la razón y el método científico poco a poco se reafirmaron en la cultura.
Hoy en día, los republicanos se están tropezando entre sí en una carrera para ridiculizar a la ciencia que muestra que el uso de combustibles fósiles produce gases de efecto invernadero que están calentando el planeta a niveles desastrosos. Estos resultados fueron confirmados aún por la administración Bush antes de dejar la presidencia, así como tambien por la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. y todos los demás científicos importantes de todo el mundo, por no mencionar el trabajo no remunerado global de cientos de científicos voluntarios que trabajan para el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático.
Pero los anti-científicos están intimidados por los hechos. Más de la mitad de la bancada republicana niega la validez de la ciencia en torno al cambio climático. El 74 por ciento de los republicanos en el Senado de los EE.UU. ahora toman esa posición, al igual que el 53 por ciento de los republicanos en la Cámara. He aquí una muestra de lo que algunos de sus iluminados líderes tienen que decir al respecto:
"Hubo un informe hace un par de semanas que si nos fijamos en la realidad de este último año, fue el año más cálido en los últimos diez años, creo que fueron los números que dieron. Yo no - lo acepto. No creo que sea el hombre quien crea el calentamiento global"-. Congresista Fred Upton, Michigan.
"Nadie sabe realmente la causa. La tierra se enfría, también se calienta la tierra ... Puede ser causado por el dióxido de carbono o el metano. Tal vez deberíamos matar a las vacas para detener el metano, o dejar de respirar para detener el CO2 ... Miles de personas mueren cada año de frío, así que si tuviéramos el calentamiento global sería como salvar vidas ... Tenemos que proteger a la gente. La tierra puede cuidarse por sí misma "-. Congresista Duncan Hunter, California.
"Personalmente, creo que las llamaradas solares son más responsables de los ciclos climáticos que todo lo que hacen los seres humanos. ... "- el representante Jim Sensenbrenner, Wisconsin.
El representante John Shimkus de Illinois dice que no tenemos que preocuparnos por la destrucción del planeta, ya que, citando el capítulo 8, versículo 22 del libro del Génesis, Dios prometió a Noé que no volvería a suceder después de la gran inundación.
El senador John McCain, coautor de un buen proyecto de ley sobre el calentamiento global cuando era candidato a la presidencia en el 2008. Hizo un giro de 180 grados en las elecciones para el Senado de Arizona dos años más tarde, de repente dijo: "Hay grandes preguntas al respecto que hay que resolver".
¿Qué pasó?
El grupo de derecha del Tea Party y sus aliados han hecho que sea inaceptable para la base republicana estar de acuerdo con la ciencia y sus comprobadas teorías científicas.
Nada de esto habría sorprendido al historiador Richard Hofstadter, que ganó un Pulitzer en 1964 por su libro anti-intelectualismo en la vida americana. Dese la epoca de las colonias, Hofstadter muestra cómo el estrato subyacente de la mayoría anti-élite, contra la razón, los americanos en contra de la ciencia con frecuencia han hecho presencia en la acción política y cultural. Se trata de gente que nunca oyó hablar de la revolución intelectual del siglo XVIII hasta el presente, y no experimentan mucho de la razón, la lógica o el método empírico en su vida cotidiana. Viven de "sentido común", las relaciones personales y la superstición. Siempre han estado con nosotros, y hay un montón de ellos.
Se podría pensar que la revolución de la tecnología de Internet, los blogs y otros sitios web de información trabajan para difundir el conocimiento científico de alto nivel, pero sería un error asumir eso. La nueva tecnología extiende una cacofonía de voces en el que la gente que carece del conocimiento es quizás más numerosa y dominante que las voces de la razón.
El periodista Charles Pierce no hace mucho tiempo escribió un ensayo sobre "la America idiota", seguido de un libro del mismo nombre, en el que sostenía que "el crecimiento de la America idiota representa hoy - con fines de lucro, principalmente, pero también, y más cínicamente, por razones políticas y la búsqueda del poder - la ruptura de un consenso de que la búsqueda del conocimiento es un bien. También representa el ascenso de la noción de que las personas en quienes menos debemos confiar son los que mejor saben de lo que están hablando. En la era de los nuevos medios, todo el mundo es un historiador, o un predicador, o un científico, o un sabio. Y si todo el mundo es un experto, termina siendo que nadie lo es, y lo peor que puede suceder en una sociedad donde todo el mundo es un experto es que aparezca un experto de verdad."
Por otra parte, la nueva tecnología no está trabajando sola. Tenemos tales ejemplos en los negocios petroleros, como Koch Industries y Exxon Mobil que financian a una pléyade de portavoces anti-ciencia, cabilderos y grupos de presión. Ellos financian a los grupos que siembran la duda sobre el consenso científico, ya que muchas de estas mismas personas lo hicieron con el tabaco, la capa de ozono y la lluvia ácida, poniendo énfasis en la forma en que trabaja la ciencia, trayendo dudas al respecto repetidamente sobre la evidencia de la ciencia por medio de sus voceros e ignorando el consenso científico que realmente existe – de otra manera, no habríamos avanzado como lo hicimos con el tabaco, el ozono y la lluvia acida.
Amparados por la cacofonía tecnológica y las grandes cantidades de dinero disponible, los políticos no sienten vergüenza de enfrentar a la Academia Nacional de Ciencias y virtualmente a todos los científicos del clima en el mundo y expresen cosas irracionales como "Dios prometió a Noé ..."o "llamaradas solares", o "nadie sabe", "no hecho por el hombre" o "engaño".
"El objetivo de los negadores es crear la percepción de que los aspectos fundamentales de la ciencia del clima son controvertidos", escriben varios científicos vinculado con la Academia Nacional. "Ellos no lo son."
"Todas sus demandas, todos los estudios citados y de toda la evidencia que hemos presentado ha sido examinada a fondo por los científicos expertos en el clima. No hay base científica para impugnar los descubrimientos científicos de la academia. "
Estamos otra vez en Tennessee, 1925, en las garras de los anti-científicos y sus políticos. Vamos a perder una generación en el tratamiento de los gases de efecto invernadero. Sin embargo, la ciencia dice que tenemos sólo unos pocos años.
Version en Ingles http://www.alternet.org/teaparty/150340/3_4ths_of_senate_gop_doesn%27t_believe_in_science_--_when_did_republicans_go_completely_off_the_deep_end/?page=1 – Traduccion de Rodolfo De La Hoz