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Uribe y me gustó mucho parte de su gestión administrativa. Lo apoye en su reelección
y estuve de plácemes con la seguridad y estabilidad que trajo al país. Pero…. Dirán
que siempre hay un ‘pero’, no estoy de acuerdo con mucho de los crímenes contra
la humanidad que cometieron muchos de los militares durante su mandato,
empujados en parte por el afán del gobierno de derrotar a la guerrilla
militarmente a cualquier costo.
Tampoco
estoy de acuerdo con todos los escándalos de muchos de sus ministros y la relación
de los Uribistas con los paramilitares. En fin lo que todo el mundo conoce y
que todavía sigue saliendo a la luz pública.
Santos ha
tenido un gobierno de altas y bajas. Ha tratado de dirigir al país por el
sendero de la paz y ha llevado a cabo políticas liberales en pos de los más
necesitados con cierto éxito. Pero….. he aquí el otro pero, le ha faltado más
temple para frenar a aquellos que se han opuesto a sus políticas. Ha permitido
muchos desmanes y oprobios de Uribe, sobre todo al comienzo de su administración.
Últimamente ha mejorado un poco en ese terreno y ha respondido a los ataques de
Uribe.
Álvaro Uribe
tendrá razón en algunos puntos de su crítica, pero con lo que no estoy de
acuerdo es la forma en que ha llevado a cabo su oposición. Ha estigmatizado la
imagen de Santos como un Ángel Negro para el país. No ha sabido tener una oposición
digna, caballerosa, digna de un expresidente y líder de la nación. Todo lo
contrario, él ‘polarizo’ al país. Trayendo como consecuencia más violencia
verbal que usualmente lleva a la física, especialmente en nuestro país.
Acepto
muchas de las posiciones de Uribe contra Santos, lo que no tolero es el perfil
mezquino de su comportamiento y la forma que ha escogido para hacer oposición.
Uribe ha polarizado más al país y ha hecho que la paz este cada vez más lejos.
Ojala me equivoque por el bien de la nación, pero hay muchos que siguen a Uribe
ciegamente, sin importar lo que eso implique para el país.
Justamente
la violencia actual es producto de la polarización en la que nuestro país ha
vivido desde antaño, desde el mismo momento de la independencia. Es una lástima
porque la polarización evita que haya concertación, diálogo y entendimiento de
la partes. Es la que lleva a demonizar al rival político, a estigmatizarlos, al
odio. Eso es lo que para mí representa Uribe, la llama del odio que se opone a
todo lo que no sea idea suya. Creo que su egolatría está pasando la raya y estoy
seguro que si la oportunidad la tuviera, daría un golpe de estado y se proclamaría
presidente vitalicio y quizás cuente con el apoyo de muchos Colombianos que lo
siguen más como un icono de ese mundo Uribista medio tiránico, de poco dialogo
y de mano dura.
Es una lástima
que nuestro país y sus líderes estén en este punto triste de la ya extensa
historia de sufrimiento de nuestra nación. Solo les pido a todos que
recapaciten y decidan por el bien de la nación, que no sigan como borregos a un
caudillo que los obnubila y que se apodera de forma total de su raciocinio y
forma de pensar.
